El futuro de la educación digital: entre utopías y distopías

En un escenario futuro podría ser que todas las decisiones docentes se automatizaran. ¿Podemos formar a seres libres en base al control del comportamiento? ¿Lo podemos cuantificar todo?  

La utopía no es algo que exista previamente. Se llega a ella a través del trabajo y esfuerzos propios, y por nuestros anhelos de vivir y de hacer un mundo mejor. El mundo educativo debe luchar para que así sea.

El pasado día 17 de enero de 2018 asistí a la presentación de los libros de la colección outerEDU de la Editorial UOC que se celebró en el Auditori de la FNAC (el Triangle) en Barcelona. Esta tiene por objetivo “promover una opinión fundamentada sobre educación y sociedad digital”. Su nombre, outerEDU, deja claro que quiere aportar visiones periféricas e incluso externas a la educación con el fin de enriquecerla y de promover algunos cambios necesarios. De ahí que el acto de la presentación llevara este sugerente título: “La educación del futuro a debate: distopía o utopía?”. Y no defraudó. Ofreció un debate que navegaba entre escenarios de tecno-optimismo y de tecno-pesimismo educativo.

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Presentación de la colección outerEDU conducida por la periodista Núria Riquelme y con Xavier Mas (eLearn Center, UOC), coordinador de la colección.

La presentación fue moderada por la periodista Núria Riquelme y dirigida por Xavier Mas, el coordinador de la colección. El acto contaba con la presencia de Raúl Santiago, co-autor de los libros “Learning Analytics” y “Flipped Classroom” y Guillem Garcia Brustenga, autor de “La Reina Roja“. Este último es un libro de entrevistas a expertos en sociedad, economía y educación digital sobre el papel de la educación en la sociedad líquida. Se trata de un libro ameno y directo que evidencia los retos más críticos a los que se enfrenta la educación (digital). Precisamente, en la presentación asistieron 3 de los entrevistados en el libro: Jordi Riera, Miguel de la Ossa y Baptista Borrell. Finalmente, cerraban esta fila 0 de lujo Ismael Peña-Lopez, Linda Castañeda y Jordi Adell, expertos en educación y tecnología, siempre con el sentido crítico afilado.

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Portada de “La Reina Roja” de Guillem Garcia Brustenga

Del debate surgieron muchas ideas interesantes. Me gustaría destacar solamente un par, que confrontan muy bien el título de la presentación:

  • Sobre las métricas de aprendizaje:
    En el libro “Learning Analytics“, Raúl Santiago (@santiagoraul) propone maneras de aprovechar los datos generados por los estudiantes en su paso por aquellas plataformas y entornos que los docentes utilizan en las aulas. A partir de estos datos, que miden y cuantifican informaciones relevantes (tiempo de conexión, consulta de materiales, evaluación de comprensión, etc), se facilita la toma de decisiones docentes que ayuden al aprendizaje de los alumnos. Al respecto, Jordi Adell (@jordi_a) comentó que no se puede medir todo, aunque los datos numéricos obtenidos, al ser números, parezcan ciertos. En un escenario futuro (distópico o utópico) podría ser que todas las decisiones docentes se automatizaran a partir de la analítica de datos; que toda la actividad del estudiante se insertara en un entorno digital que “monitoriza” cada acción. En este caso sería un algoritmo que podría sustituir a la figura docente. ¿Podemos formar seres libres en base la educación en el control del comportamiento? ¿Lo podemos medir/ cuantificar todo? Como afirma Audrey Watters (@audreywatters), mucha tecnología de métricas y de datos implica también dirigir las emociones, y esto es el control de la conducta. De nuevo, en un escenario así nos encontraríamos con una forma de no-educación.
Portada de “Learning Analytics” de Daniel Amo & Raúl Santiago
  • Sobre las sinergias de la “industria” edtech con el sistema educativo y la pedagogía:
    Baptista Borrell (@Bbborrell), empresario del campo edtech (tecnología educativa), afirmó que el sector educativo debería plantearse qué le puede aportar la industria edtech. Y a su vez, que la academia investigue qué soluciones edtech funcionan para el sector educativo. Apuntó una expresión suya que aparece en el libro “La Reina Roja“: la edtechcéutica. Es un concepto hecho a imagen de lo que representa la industria farmacéutica con la salud. Linda Castañeda (@lindacq) respondió con un explicativo “se me abren las carnes cuando se habla de una industria educativa” en el sentido de que la educación no comparte este objetivo, el de ser industria, del “aprender más, más eficientemente y con menos costes “.
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De izquierda a derecha: Baptista Borrell, Jordi Adell, Ismael Peña-López, Linda Castañeda

Un tuit post-presentación desprendía que el debate aún está abierto, y mucho.

Ante la confrontación de posiciones tecno-optimistas y tecno-pesimistas, Guillem Garcia Brustenga (@txerdiakov), tecno-optimista, propuso una visión pragmática: tomar el camino del medio. Ya que estamos aquí, exploremos. Uno de los expertos entrevistados en su libro, Jordi Riera (@JordiRiera1), nos recordó precisamente que estamos en una nueva época; nos encontramos en “el inter-reino donde el viejo mundo no funciona y el nuevo se nos escurre entre los dedos” del que hablaba Zygmunt Bauman. Ante la sociedad líquida, Riera, como Bauman, se ve como un pesimista esperanzado. ¿No es un poco optimista?

Xavier Mas (@xmasBCN) cerró la presentación encontrando puentes y acuerdos entre posiciones. Los extrajo de su libro “el Tejido de Weiser“, libro totalmente recomendable para los que nos dedicamos a la educación digital. Una de las ideas más potentes que nos dijo, por cierta y por sencilla, es que la tecnología nos es constitutiva; “Somos tecnología”. Citando el paleontólogo Eudald Carbonell, afirmó que somos más inteligentes gracias a la tecnología y hacemos mejores herramientas que a la vez nos hacen mejores (y entramos en un bucle). Para él, la tecnología tiene que ser emancipadora, com lo es la posesión de la palabra por parte del oprimido (haciendo referencia a Paulo Freire). Solamente podemos ser optimistas si creemos en su potencial emancipador. Él, optimista, piensa que esta nueva época nos puede hacer recuperar ideas de los “clásicos” de la pedagogía.

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Portada de “El Tejido de Weiser” de Xavier Mas

El filósofo Ernst Bloch, en su obra “el Principio de la Esperanza“, decía que la utopía -que etimológicamente significa “no lugar” – no es algo que exista previamente sino que existe como proceso para llegar a ella. Y no se llega conducido por un liderazgo definido si no a través del trabajo y esfuerzos propios, y por nuestros anhelos, personales y colectivos, de vivir y de hacer un mundo mejor. El mundo educativo debe de tenerlo claro y luchar para que así sea. Yo también soy optimista. Y ustedes, ¿qué piensan? Ante escenarios futuros de utopías y distopías educativas, ¿son tecno-optimistas o tecno-pesimistas?

Musica de fondo: Video killed the radio star, Benaud Trio (original de The Buggles, 1979):

Reivindica tu propio dominio

Tener un dominio propio puede ser un punto de partida fundamental para poder tener voz propia, sin intermediarios. Nos permite pensar, mostrar, dialogar. Sin él, ¿cómo podemos relacionarnos? ¿Cómo podemos ser y existir realmente?
Con un dominio propio, los estudiantes pueden experimentar con herramientas, hacer portafolios, diarios personales, etc., que sólo ellos controlen. Posibilita prácticas de alfabetización digital reales y palpables. El profesorado debería valorarlo y empezar a pensar en cómo integrarlo.

La University Mary Washington creó la iniciativa “A Domain of one’s own” (DoOO) que consiste en dar a cada estudiante un dominio de Internet propio (y varios subdominios) y un espacio en un servidor durante todos los estudios. Este espacio, como es propio, se puede seguir manteniendo una vez acabados los estudios por un precio de mercado muy competitivo.

El nombre DoOO viene del ensayo “A Room of One’s Own” (1929) de Virginia Woolf donde elicita requisitos para que las mujeres puedan escribir literatura: privacidad, tiempo e independencia económica, o sea, una habitación y dinero: ‘A woman must have money and a room of her own if she is to write fiction’. Estos son los prerrequisitos para poder tener una voz, toda una proeza para las mujeres de la primera mitad del siglo XX.

Virginia Woolf
Woolf’s portrait by Roger Fry, 1917

Volviendo a la iniciativa DoOO, ¿por qué un dominio para uno mismo? ¿Qué puede aportar en educación? Según Audrey Watters (@audreywatters) se trata de un cambio radical. Pasar de no tener ni voz propia ni control de lo que hacemos en las redes, a tener una identidad propia.

Hay una frase que viene a decir que en la web 2.0 si no pagas por el producto, tu eres el producto. La red nos ofrece numerosas herramientas para las que no pagamos: Facebook, Twitter, Instagram, Google y todas sus apps, y un larguísimo etcétera. Cuando empleamos estos servicios, estos nos analizan nuestros comportamientos y gustos. Nuestras preferencias (los likes), el comportamiento lector, las conexiones, las búsquedas, etc. Después nos pueden hacer publicidad a medida en función de nuestro rastro en la red. Es así y tampoco hay que dramatizar. Pero es cierto que nuestros datos e identidad (digital), nos pertenece de forma compartida con las compañías que rigen estas herramientas.

La web que imaginaba Tim Berners-Lee -el padre de la Internet que conocemos hoy-, una red abierta donde poder compartir libremente y colaborar, es desde hace tiempo el terreno del negocio de estas grandes empresas que guían nuestra actividad. Y es que nos lo ponen muy fácil, pero a costa de nuestra independencia y autonomía. Los datos que ponemos no son tan nuestros.

La iniciativa DoOO parte de la concepción original de Berners-Lee. En este caso, el alumno tiene un nombre y un espacio de experimentación y de expresión. Puede instalarse un blog wordpress propio, una wiki, un Content Management System (Joomla, Drupal), un LMS (Chamilo, Moodle), sus fotos, hacer un foro, tener una estructura de carpetas propia haciéndose su propia nube de archivos, tener un correo propio, hacerse un portafolio propio, etcétera. Las posibilidades son infinitas. Es el cloud para uno mismo y gobernado por uno mismo.

Con el fin de gobernar este espacio propio, hay que hacer uso de la documentación que hay disponible y que orienta al usuario sobre cómo utilizar las posibilidades a través de un panel de control -cPanel-. Se ponen muchas habilidades en juego e implica adquirir algunos conocimientos. ¿Qué es un FTP, un dominio, un servidor, etc? el hecho de personalizarte un blog hace que puedas introducirte más o menos en el dominio del HTML y de los estilos CSS. El grado de profundización dependerá de cada uno. Pero seguro que es más que ser un puro consumidor de las herramientas propietarias (redes sociales y social media).

Todo esto es tan válido para estudiantes como para profesores. Sin una habitación propia (aunque sea de alquiler), ¿cómo se puede tener voz e independencia? Estos espacios nos permiten pensar, mostrar, dialogar, construir comunidad. Sin un espacio individual, ¿cómo podemos relacionarnos? ¿Cómo podemos ser y existir realmente?

No tengo ninguna duda de que una iniciativa así aquí, en la universidad pública, podría tener éxito. ¿Por qué no invertir en dominios y espacios de servidores para estudiantes y profesores? Yo lo prefiero frente a pagar licencias Microsoft Windows y Microsoft Office 365 para el colectivo de la universidad.

Los estudiantes podrían experimentar con todas estas herramientas y que sólo ellos controlaran. Esto es posibilitar prácticas de alfabetización digital reales y palpables. El profesorado tendría que valorarlo y  pensar en cómo integrarlo en la praxis educativa y en los programas de las asignaturas. Imaginadlo por un momento; sería una participación mucho más activa y social de la que muchos estamos haciendo ahora.

Domain. Dominio. Domini. tools and affordances.
Herramientas para amplificar y reorganizar nuestra actividad.

Esta conciencia crítica está latente en este mismo blog, registrado y alojado en Reclaim Hosting, empresa spin-off de este proyecto DoOO, y regentado por Jim Groom (@jimgroom), creador del término edupunk en 2008 (lo que tiene que ver con ir contra la autoridad, las soluciones comerciales, etcétera). Personalmente lo recomiendo porque desde que empecé a experimentar con las herramientas ofrecidas y los espacios, he quitado un poco el óxido a mis conocimientos sobre wordpress y blogs en general. He instalado un wordpress.org al espacio de servidor, le he añadido varios widgets y extensiones, lo he personalizado, estoy adquiriendo conocimientos básicos de SEO, etcétera. Y lo que me queda por experimentar.

Aparte de esta alfabetización más instrumental, sobre todo lo que estoy consiguiendo es tener esta voz propia, la habitación propia de la que hablaba Woolf, y el diálogo que me permite tener conmigo mismo y con el resto del mundo. ¡Es impagable!

Musica de fondo: Ella Fitzgerald “It don’t mean a thing” (1974)

Alfabetización digital para la verdad y para la libertad

La alfabetización digital no debe centrarse sólo en el dominio instrumental de las tecnologías digitales sino en saber qué hacer con ellas para poder participar plenamente en la sociedad digital.
Ante la gran cantidad de información falsa que circula por canales informativos, tradicionales y actuales, es muy importante promover la capacidad crítica como forma de alfabetización digital.

Uno de los temas que encuentro más relevantes en educación debido al contexto informacional actual es el de la alfabetización digital para el desarrollo de la capacidad crítica y para identificar lo verdadero y rechazar lo falso. Si formáramos parte de una sociedad donde los ciudadanos se tragaran mentiras como si fueran verdades, el panorama que se nos presentaría sería bien penoso. Y tal vez estemos ya en tal escenario.

Siempre han habido verdades y mentiras en los medios tradicionales (prensa, radio, tv). En Internet hay infinidad de torrentes y canales de información donde nos informamos, reaccionamos, comentamos, compartimos, y provocamos viralidad informativa. También parece del todo imprescindible saber qué es verdad y qué es mentira.

Tenemos ejemplos recientes de mentiras que se han vendido como realidades. Van desde simples e inocentes bulos (hoaxes), spamming, clickbaiting, hasta noticias que fomentan hábitos de salud perjudiciales o el cambio de percepciones políticas  que pueden decantar quien gana unas elecciones y por ende, qué rumbo toma un país, una política internacional, etcétera.

Sketch de Monty Pyhton’s Flying Circus, 1970.

Como ejemplo simpático encontramos el hoax de la carta de la “University of Bern” donde se rechaza a Albert Einstein como profesor. Esta carta fue desmentida por la misma universidad. Hay muchas pistas que a simple vista nos dicen que es falsa: a) está escrita en inglés, cuando debería estar escrita en alemán, b) pone “University of Bern” cuando sería “Universität Bern”, c) (¡viva el sentido del humor!) aparecen sellos de EEUU en la parte superior derecha del mismo Einstein. Corrió como la pólvora (incluso entre académicos) pero es solamente una mentirijilla inocente.

alfabetización literacy hoax einstein

Ejemplo de hoax

Desgraciadamente, hay ejemplos más malintencionados que han afectado a procesos electorales a todo nivel. La lista de ejemplos demasiado larga. ¿Qué hubiera pasado si la ciudadanía hubiera tenido más capacidad crítica? ¿No la tenía ya? Esto no lo sabremos nunca, pero sí sabemos que todo habría sido más justo. Estas mentiras ahora las han llamado posverdad, hechos alternativos y noticias falsas. El primer término fue la palabra del año 2016 según el diccionario Oxford, y aunque usado normalmente como un sustantivo, es un adjetivo (p.e: política de posverdad). Tiene que ver con apelar a los aspectos emocionales y de creencias personales por delante de hechos objetivos para confundir a la audiencia y colarnos goles más fácilmente.

A veces las mentiras las orquestan los gobiernos o los medios de comunicación, directa o indirectamente. Según Carey (2007), los sociólogos de la Escuela de Chicago (Mead, Cooley, Park, Goffman, etc) afirman que, en primer lugar, hay una realidad con objetos, eventos y procesos que pueden ser observados y, en segundo lugar, hay un lenguaje o símbolos que les ponen nombre y crean descripciones del mundo real. Así pues, por un lado hay una realidad y después nuestra comunicación de ésta realidad. Por lo tanto, la realidad no es independiente de la comunicación de la propia realidad. Ésta es producida por la comunicación; por el lenguaje. Y si se trata de mentiras, pues ahí queda la intoxicación y el espejismo.

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Contradicción entre los dos modos de comunicación. ¿Qué debemos pensar?

Pintura de René Magritte (1898-1967), La trahison des images, 1929. Fuente: University of Alabama site, “Approaches to Modernism”: [1], Fair use, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=555365

Otro problema relacionado con el discernimiento es lo que se llama filtro-burbuja (o filter bubble) por el que recibimos, a través de las redes, información fuertemente seleccionada y filtrada en función de nuestras prioridades. Diferentes algoritmos hacen que recibamos información poco plural y con un sesgo ideológico. Este problema fue abordado en el discurso de despedida por el mismo presidente saliente Barack Obama: la promoción de grupos humanos y comunidades cada vez más aislados en los moldes ideológicos basados en opiniones y no en hechos.  Facebook ya se ha visto interpelado a actuar para poner freno a las noticias falsas o fake news. Existen también páginas de verificación de hechos (fact checking) como factcheck.org o Snopes.com a nivel de EEUU, pero que en nuestro ámbito no anglo-sajón y europeo no funcionan.

Más allá de soluciones de inteligencia artificial que filtren las mentiras en los medios, el mejor filtro es tener una ciudadanía formada en el discernimiento y en la capacidad crítica. Una de las principales preocupaciones de Vint Cerf, uno de los “padres” de Internet, es  que la ciudadanía (y la netizenship) tenga esta capacidad de discernimiento para poder protegerse. La alfabetización digital no puede centrarse en el dominio de programas informáticos sino que debe promover saber qué aceptar como verdad y qué identificar como mentira.

Tal y como afirma Bryan Alexander los aprendices no son sólo consumidores de información sino que son actores que participan en la construcción y circulación de mensajes. Nuestra relación con la información y el conocimiento ha cambiado. Por ello es necesario aprender capacidades técnicas, sociales y personales relacionadas con la alfabetización mediática e informacional.

Howard Rheingold ya lo previó hace unos años con el post “Crap Detection 101”. Propuso métodos para evaluar la credibilidad de lo que encontramos en la web mediante procesos de triangulación (que varias fuentes creíbles certifiquen las afirmaciones) y hacernos preguntas como: ¿Quién es el autor del contenido? ¿qué dominio web utiliza? ¿qué diseño de la web tiene? ¿tiene publicidad? ¿Tiene fuentes rastreables? etcétera. Aquí tenemos que añadir  habilidades de constrastación que impliquen saber buscar fuentes con opciones de búsqueda booleana y avanzada en los motores de búsqueda. La búsqueda inversa por imagen con google puede resultar muy útil para destapar mentiras.

Estamos ante un tema que como educadores debemos abordar prestando toda nuestra atención e incluirlo a nivel curricular (a nivel de primaria, iniciativas como ésta pueden ayudar a los estudiantes a identificar noticias falsas y mensajes falsos como el perpetrado por un ministro de un Estado democrático). Y se debe de tratar en educación secundaria, superior, de adultos, a nivel formal, no-formal e informal. Siempre tenerlo presente. En palabras de Rheingold, “Aspectos fundamentales de la democracia,  de la economía productiva y del descubrimiento y el uso del conocimiento podrían estar en juego”.

Referencia:

Carey, J. W. (2007). A Cultural Approach to Communication. In R. T. Craig & H. Müller (Eds.) Theorizing Communication. Los Angeles, London, New Delhi, Singapore: SAGE Publications.

Música de fondo: Some Humans ain’t Human, John Prine (2005)

La “transmisión por la transmisión”

Ahora que empezamos el curso es bueno reflexionar sobre el porqué utilizamos una metodología activa y no una de exclusivamente basada en la transmisión.
Tradicionalmente se ha empleado el método transmisivo en educación de forma generalizada. Hoy en día es totalmente extemporáneo y contraproducente.

En la entrada anterior del blog escribí que es inútil centrar la educación formal en el modelo transmisivo debido al volumen de información que ha comportado el advenimiento de la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Un servidor se encontró con la sensación de que recibir o dar clases transmisivas por sistema en la universidad ya no funcionaba, por no decir que era casi ridículo. No digo que no lo haga de vez en cuando, pero son en contadas ocasiones donde realmente la transmisión se hace necesaria: porque hay que dar información más “procesada”, porque se tiene que hacer una introducción temática para poner en situación, porque ahorro tiempo, porque lo que se explica es complicado de comprender, etc.

El siguiente vídeo es un ejemplo de las consecuencias de ciertas clases basadas en la transmisión que ocurren en el mundo:

Las formas del alumno Bliss pueden ser muy discutibles y muy poco acertadas, pero lo que denuncia claro. Y es uno de los males que conlleva este desfase entre el mundo viejo y el nuevo mundo. Del primero, el examen es el máximo exponente en clave de educación formal: el volcado de lo memorizado y luego el olvido absoluto. ¿Es esto lo que buscamos como docentes? ¿Es esta la finalidad de la educación? Me parece que no. Personalmente, prefiero trabajar pocas cosas (lo más importante) y trabajar de forma significativa y situada, sobre todo desde una aproximación activa.

La tortura de la transmisión por la transmisión a menudo esconde poco savoir faire pedagógico y poco conocimiento de lo que se enseña. Y eso los estudiantes lo notan. Es un información insuficientemente aprendida por el emisor que provoca que la transmita de forma simple, inconexa y superficial. Se traduce irremediablemente en aburrimiento. Si alguna antigua víctima mia de tortura por transmisión me está leyendo, mis más sinceras disculpas: No era sadismo; simplemente no sabía lo que hacía.

En relación a los desajustes entre los métodos del viejo mundo y del nuevo mundo, hará exactamente un par de años el Dr. Miquel Àngel Prats profesor de la Universidad Ramon Llull, hizo un tuit en referencia a “Petite Poucette” (2012), libro del filósofo francés y profesor de Stanford (EEUU) Michel Serres. Fue todo un hallazgo (para que luego se diga que esto de las redes nos distrae. Es cuestión de construirse un buen PLE :-)).

Pues bien, se trata de un libro donde describe como nunca el desfase entre el viejo mundo (lo moderno de la Ilustración, lo monolítico) y el mundo actual (lo posmoderno, líquido, hiperconectado, …). Pone en evidencia la rigidez de ciertas instituciones de la sociedad y de la cultura, donde la educación no queda exenta. Y hace cierta gracia que lo escriba un hombre de más de 80 años.

Sobre lo que nos ocupa, Serres dice de forma compactada: Con la escritura, los griegos inventaron la paideia; después de la imprenta, van pulular los tratados de pedagogía. Hoy? Repito, ¿qué transmitir? el saber? Pero como es posible si es en todas las redes, disponible y objetivado. Transmitirlo a todo el mundo? De ahora en adelante el saber es accesible a todos. Como transmitirlo? Pues ya está hecho.

la transmisión no es útil cuando el saber está objetivado y distribuído
Tecnología y conocimiento

El saber ya está “transmitido y distribuido”. Por lo tanto no hay que transmitirlo. Podemos acceder desde el aparato que llevamos en el bolsillo también, desde cualquier lugar y momento. Esto no significa que la escuela o la educación formal no tengan sentido porque todo está enseñado/aprendido. Esto sería falso. Hay mucho que hacer, ¡quizás más que nunca! y también muchas maneras de promover aprendizaje más allá de la transmisión.

Con el fin de aprender ciertos conceptos, procedimientos, competencias, actitudes y valores hay que hacer actividades que impliquen entrar en contacto con el conocimiento; que este conecte con lo que ya sabemos. Que, docentes y alumnos, lo hagamos nuestro. De ahí la importancia de la educación activa e intersubjetiva. Por lo tanto, la transmisión por la transmisión debe cesar -y este hecho va mucho más allá del death by powerpoint, que es un punto necesario pero básicamente estético-.

Es importante promover la indagación, el debate, la colaboración, el tratamiento de la información, el trabajo con los flujos de información y poner en práctica habilidades de alfabetización informacional y digital (lo del aprender a aprender, vilipendiado por algunos sectores de dentro y de fuera del mundo educativo). Ante este escenario complejo es fundamental ceder espacio a la implicación y a la creatividad.

Hablamos de cómo enfocar el tiempo dedicado a la enseñanza y al aprendizaje. Sin este cambio no hay competencias que valgan, y aún menos, aprendizaje. La idea del “sage on the stage” para pasar a ser “a guide on the side” (del “sabio en el escenario” al “guía acompañante”) que escribió Alison King en 1993, entonces ya tenía sentido. Hoy en día es indispensable.

Música de fondo:  Baba O’Riley. The Who. The Kids are Alright, 1971.

¿Vivimos en un tiempo de no-educación?

La educación olvidó sus finalidades en la Modernidad. La Posmodernidad está revirtiendo este error.
Si bien el proyecto educativo ilustrado fracasó, hoy hay todos los ingredientes para que pueda triunfar.

Vivimos en un tiempo de no-educación? Esa pregunta surgió de una ponencia que hizo el Dr. Salvi Turró el año 2014. Con el título “Educación e Ilustración” hablaba sobre cómo el proyecto educativo ilustrado fracasó. Uno de los argumentos sugeridos, siguiendo ideas de Kant y de los sucesores Schiller y Fichte, es que con la Ilustración se redujo el proyecto educativo al elemento “erudición / cultura” y se olvidaron las finalidades de la educación.

Según Kant, hay tres momentos en la educación de niños y jóvenes. Un primer momento negativo pero necesario: la disciplina. Un segundo momento positivo de aprendizaje de competencias, habilidades y saberes (se produce gracias al desarrollo cognitivo). Esto da paso al tercer momento de formación estricta -la Bildung– donde hay autonomía personal, sentido del deber y reconocimiento de seres racionales como uno mismo. Este tercer nivel da lugar a la educación. Si nos quedamos en los dos primeros sólo estaríamos hablando de “adiestramiento”: la no-educación. Pero educar implica establecer finalidades que lo atan todo y dan forma.

La tesis de la charla era pues que en la educación de niños y jóvenes se obviaron los ideales morales para fijarse sólo en educar en el progreso en ciencias sociales y en la técnica (la razón instrumental). La Ilustración olvidó en el terreno educativo las finalidades de la Humanidad que precisamente la hicieron emerger. Esta misma problemática ya la identificó años antes y de forma radical el mismo Rousseau como uno de los males del ser humano: (…) una educación insensata orna nuestro ingenio y corrompe nuestro juicio. (…) establecimientos inmensos donde se educa costosamente a la juventud para enseñarle todas las cosas, excepto sus deberes.

educación ilustraciónEscuela de Aplicación “J. J. Rousseau” en Colmar, Francia.

Al final de la charla, el ponente planteó una cuestión para la reflexión: “Si la educación [hoy] se basa en la Sociedad de la Información, Kant, Schiller y Fichte dirían que el sistema educativo que tenemos es un sistema para la no-educación “. ¿Es realmente que estamos en una época de no-educación?

La Modernidad, surgida de la Ilustración, aportaba finalidades y moral, pero desembocó en “barbarie” (capitalismo, positivismo, socialismo y comunismo, futurismo, fascismo y exceso de estética). La Posmodernidad, a finales del siglo XXI, comportaba la crisis de los principios y de las finalidades, su atomización y licuación. Pero, quién lo iba a decir, está pasando algo sorprendente: El S.XXI está abriendo la puerta al conocimiento, lo más natural y deseable para la Humanidad que perseguían los ilustrados. Se incrementa el volumen de información (datos) y de conocimiento de forma rápida y en ocasiones exponencial. Y es justamente eso lo que está provocando la imposibilidad -sí, imposibilidad- de seguir basando la educación exclusivamente en el modelo transmisivo y enciclopédico. Es inútil a estas alturas.

Actualmente, se promueve más que nunca una apropiación activa de contenidos por parte del estudiante, una reelaboración del conocimiento así como el necesario aprendizaje de habilidades (la educación en negativo de Kant). Se superan los límites tradicionales del aprendizaje; lo informal toma relieve y entra en el aula, así como lo hacen el juego, el relato y las emociones. Y el aula se abre, se rediseña y se conecta con el mundo. El tratamiento del currículo no es lineal y compartimentado sino que se busca la interdisciplinariedad y el aprendizaje activo, significativo, colaborativo y situado mediante la realización de proyectos y la resolución de problemas reales, también con metodologías y herramientas reales.

Hay permeabilidad como nunca en los muros de la educación formal. ¿Qué alternativa hay, si no? La educación se redefine y también sus fines. La Sociedad de la Información y del Conocimiento pone fin a la educación enciclopédica y poco a poco se tiende al aprender a ser y al aprender a convivir (pilares de la educación que se han fijado en los sucesivos informes UNESCO) .

Contrariamente a lo que se podría pensar, aquellos ideales del proyecto educativo ilustrado que fracasaron pueden tener éxito hoy. Se deben reubicar las formas de no-educación de la Modernidad porque ya no sirven a los fines de la humanidad. Tengo la impresión de que hay mucha ilusión y optimismo para este reajuste. Así lo demuestran las numerosas iniciativas educativas en todo el mundo (por supuesto también aquí), colectivas e individuales, bajo diversos nombres y etiquetas, que cada vez tienen que llegar a sectores más amplios.

El proyecto educativo actual (o tal vez tenemos que usar el plural) debe prevalecer por encima de la “barbarie”. Pero, como ya ocurrió con el proyecto educativo de la Ilustración, aún podemos pifiarla. De ello quizás tendremos que hablar en otro momento. Por ahora, quedémonos con el optimismo de esta idea: “El hombre sólo puede convertirse en hombre a través de la educación. No es más que lo que la educación hace de él. (…) Es maravilloso imaginarse que la naturaleza humana se podrá desarrollar cada vez más y mejor por causa de la educación y que ésta se podrá aplicar de una manera adecuada a la humanidad. Esto nos abre la perspectiva de una futura especie humana más feliz” (Immanuel Kant, 1803).

Música de fondo: Another Brick in the Wall (Pink Floyd, 1979):

Referencias
Kant, I. (1991). Sobre Pedagogía. Vic: Eumo.